Pagu, Patrícia Galvão

Una vida enorme

Patrícia Galvão. Fonte: Google Patrícia Galvão. Fonte: Google

Traducción de Beatriz Cannabrava

Difícil escribir sobre Patrícia Rehder Galvão (1910-1962), Pagu, porque ella estuvo en todas. Ha dejado su marca en los movimientos de vanguardia, la literatura, el dibujo, el teatro, la política, el periodismo y las prisiones.

Le tocó el triste título de primera presa política de la República. Su vida empezó en 1910, en la entonces minúscula São João da Boa Vista, norte de São Paulo. Pero sus padres muy pronto se cambiaron para la capital, donde Pagu haría mucha historia. Empezando como musa del movimiento modernista, que nació en la Semana de Arte Moderna.

La muchacha Pagu, vivaz, inteligente, graciosa, sedujo los corazones de la pareja Tarsila do Amaral y Oswald de Andrade, pintora y escritor destaques del modernismo. Terminó por envolverse con Oswald con quien tuvo un hijo, el cineasta y escritor Rudá Galvão de Andrade.

Pero no era solamente la musa que hacia suspirar corazones, como el del poeta Raul Bopp:

Pagu tem os olhos moles
uns olhos de fazer doer
Bate-coco quando passa
Coração pega a bater.

Luego Pagu se volvió colaboradora de la Revista de Antropofagia y del periódico Homem do Povo – voceros de la invención modernista que sacudió la verborragia y la pompa de las letras de la época.

Pagu dibujaba, Pagu escribía, Pagu agitaba. En  Homem do Povo, más tarde destruido por los estudiantes conservadores de la Facultad de Derecho de São Paulo, creó la columna A Mulher do Povo.

En ese espacio, y en futuros escritos, anticipaba temas que solamente décadas después serían recuperados por las feministas. Terminó por ser merecidamente homenajeada en espacios de mujeres.

Pagu tenía un aguzado instinto de independencia. También era dueña de una fantástica cabeza multimedia, más de medio siglo antes de esa palabra tener sentido. Pagu pensaba con palabras, imágenes, gestos y mucha acción.

Se afilió al Partido Comunista Brasileiro (PCB). En 1932 amarga la primera prisión en Santos, precio pagado por participar activamente de un mitin de apoyo a una huelga de estibadores.

En ese mismo año escribe su primera novela Parque Industrial – un relato de la vida proletaria del barrio del Brás paulistano y alrededores. La novela fue firmada con el seudónimo de Mara Lobo, una exigencia del Partido que no sabía cómo vigilar aquella mujer.

Después vendrían otras prisiones. Será presa en Francia por involucrase con la militancia comunista y es deportada. Al llegar a Brasil, en 1935, Getúlio Vargas la envía a prisión. A la misma que Graciliano Ramos inmortalizó  en el clásico Memórias do Cárcere.

Antes de los cinco años que pasará atrás de las rejas, Pagu había hecho un gran viaje por el mundo, La bautizó de “viaje redonda”. Siempre trabajando, entrevista actores en Hollywood, asiste la coronación del último de los imperadores chinos Pu-Yi, con quién andará en bicicleta en los jardines del Palacio.

También viaja ocho días y ocho noches por la Transiberiana, ferrocarril con casi 10 mil km de extensión. Observa y anota todo con su prosa cinematográfica.

De ese extraordinario periplo salieron artículos, crónicas, textos para prestigiosos periódicos de Rio, São Paulo y Santos. Pagu fue freelancer mucho antes de la palabra entrar en la lengua portuguesa.

En el inicio de los años 1940 ¡ella da un giro! Y como todo en su vida, el cambio fue radical. Se separa definitivamente de Oswald de Andrade y rompe con el Partido Comunista.

También inicia una vida de compañerismo con el escritor Geraldo Ferraz, con quien tendrá su segundo hijo, el periodista cultural Geraldo Galvão Ferraz.

En  co-autoría con Ferraz escribe su segunda novela A Famosa Revista. También  integra la redacción del periódico Vanguarda Socialista dirigido por el grande Mario Pedrosa.

Pero está cansada. Sus ojos ven un mundo gris. En 1949 intenta matarse. Sin embargo, como una fénix – mítica ave que renace de sus propias cenizas – Pagu recoge sus destrozos y sigue adelante. Da inicio a una producción furiosa.

Usa varios seudónimos. Escribe sobre todas las artes, y como nunca dejaría de hacerlo, sobre asuntos políticos. En varios textos censura algunas celebridades modernistas que, en su opinión, habían perdido la lozanía de la irreverencia. Ni Mario de Andrade escapa y lanza farpas para Oswald y Tarsila. Cobraba que todos fuesen fieles a las ideas de juventud.

En la década de 1950, Patrícia sumerge en el teatro, una nueva pasión. Frecuenta la Escuela de Arte Dramático de São Paulo, bajo la dirección de Alfredo Mesquita. Escribe obras y hace crítica teatral.

Traduce  Cantora Careca de Ionesco, introduciendo su dramaturgia en Brasil. Será la gran incentivadora de un joven autor, entonces desconocido, Plínio Marcos que será un importante dramaturgo.

Al lado de las actividades del teatro, sigue siendo lo que verdaderamente siempre fue: una periodista. Trabaja para diversos periódicos y principalmente para A Tribuna de Santos.  Sigue conjugando la pluma y la espada al fundar la Associação dos Jornalistas Profissionais de Santos.

Un cáncer aparece y después de una cirugía mal sucedida en París, intenta suicidarse una vez más. Por fin, la enfermedad vence Patrícia Rehder Galvão. Muere a los 52 años en Santos, la ciudad  que tanto amaba.

Nos dejó un enorme legado que todavía está lejos de ser totalmente conocido y merecidamente aplaudido.

Brindis: video “Viva Pagu”


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2 respostas para “Pagu, Patrícia Galvão”

  1. Silvana Moura Moura disse:

    Viva Pagu!!!!!

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