Desafinando el coro de los contentos

Traducción de Beatriz Cannabrava La frase del título es verso de Torquato Neto (1944-1972). Poeta que en su brevísima vida desafinó las obviedades del redactar. É…

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Traducción de Beatriz Cannabrava

La frase del título es verso de Torquato Neto (1944-1972). Poeta que en su brevísima vida desafinó las obviedades del redactar. É experimentó sin trabas y expuso su alma. Salve, niño Torquato! El experto en la máquina de escribir.

Fue pensando en el poeta y letrista piauiense que recordé al carioca Carlos Lamarca (1937-1971). No que los dos (que yo sepa) tuviesen afinidades ideológicas.

Seguro que el primero estaría más cerca del caos creativo que del soñado nuevo orden del segundo. Pero lo que los acerca, en mi memoria, es justamente el deseo – transformado en acción – de desafinar el status quo.

Lamarca, capitán del Ejército, podría haber vivido tranquilamente comandando sus colegas de uniforme. Sin embargo, por no estar de acuerdo con la dictadura, ni con el capitalismo, tramó un asalto de armamentos en el cuartel de Quitaúna, Osasco, São Paulo. Y entró con todo en la clandestinidad y la lucha armada.

Parece evidente que la similitud entre los dos termina aquí. ¿Será? Lamarca optó por las armas como forma de derrotar a los dictadores y entrar para la Historia. Torquato optó por matarse como forma de salir de la Historia. En su billete de suicida, escribió: ¡Para mi basta!

El fin de los dos sucedió bajo el plomo de la misma época. El líder guerrillero fue asesinado por militares en Brotas de Macaúbas, interior de Bahía, en 1971. Un año después, en Rio de Janeiro, Torquato Neto prendió el gas en el baño de su casa.

Yo me acuerdo bien del inicio de los años 1970. Adolescente, regaba mil sueños, entre esos, el de la libertad de expresión y manifestación. Todo lo que sabía sobre regímenes  democráticos era narrado por mi padre, militante comunista y loco por el socialismo.

Si alguien preguntara si guardo buenos recuerdos de esa época, diré que sí y que no. La parte negativa es obvia, pues fue horrible ser joven bajo la represión a ideas e informaciones. La parte positiva es la creencia vívida de que habría un futuro más justo y más afinado.


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2 respostas para “Desafinando el coro de los contentos”

  1. Cida Santos disse:

    O Poeta e o Capitão!

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